COLUMNA HUESPED

 
 
Vuelve el PRI con la guerra sucia de 2006 y 2012
 
 
La guerra sucia contra Andrés Manuel López Obrador, el candidato a vencer en esta elección presidencial de 2018, está barbotando de las alcantarillas del PRI con un ímpetu diarreico.

Por estos días, en que ha concluido la primera fase electoral de las precampañas, la ruindad está desatada y viaja a pelo sobre los recursos públicos.

En diversas partes del país ha comenzado una andanada de llamadas telefónicas, mediante las cuales voces anónimas pretenden denigrar la figura del aspirante presidencial que más peligro representa a quienes actualmente están en el pináculo del poder.

En Puebla, tierra de Javier Lozano Alarcón y Rafael Moreno Valle, gente sin rostro trata de infundir miedo a la ciudadanía, jurando que Andrés Manuel se ha aliado con los rusos y que “detendrá la reforma energética” para darle el petróleo mexicano a los rusos, como ya tienen –según la infame voz- el petróleo de Venezuela.

Ese mensaje embadurnado de suciedad, que en las redes sociales han atribuido a Lozano Alarcón y a Moreno Valle,  se repite con otras voces y en otros estados, como el estado de México, adonde dicen prácticamente lo mismo: que el tabasqueño está coludido con los rusos, a quienes entregará el petróleo mexicano.

Ahora que ha concluido la simulación de la primera fase de las precampañas, el PRI se acaba de sacar de la manga otra mierdez del tamaño de la que apareció en Puebla: en un spot tratan de infundir miedo a la población diciendo que está en peligro de que desaparezcan los servicios de salud y vivienda.

No menciona a López Obrador; pero para él está dedicada la ríada que le avientan.

Dice el spot priísta: “Imagina un día sin atención médica para ti y tu familia; un día sin desayunos escolares para los más necesitados; sin créditos y apoyos para la vivienda. Sin maestros, escuelas, ni educación gratuita”.

Y remacha el PRI, diciendo: “A veces no valoramos lo que tenemos, sin pensar que un día podemos perderlo o nos lo pueden desaparecer. Hemos construido las instituciones que hoy nos protegen y benefician a todos. En el PRI apostamos al futuro. Piénsalo”.

Y en el colmo de la desvergüenza, el Revolucionario Institucional concluye, diciendo: “México gana con el PRI”.

Ningún aspirante presidencial ha sido el blanco de ataques tan arteros y sucios como lo ha sido López Obrador. Las encuestas han comenzado a colocarlo a la baja, en tanto que han hecho aparecer al precandidato panista, Ricardo Anaya, como el aspirante que crece  y se acerca.

Esta guerra asquerosa –cuyo propósito es mentir por antonomasia y tratar de sorprender al mayor número de gente posible-  ya tendría que ser motivo para que el Congreso mexicano tomara cartas en el asunto. Pero no lo hace.

Al contrario. Se suma a lo que, al parecer, es una campaña con la que se pretende derribar al puntero de la carrera presidencial.

Verbigracia. Ayer, lunes 12, Édgar Romo García, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y diputado federal priísta, ha conminado a las fracciones parlamentarias que conforman el Pleno de San Lázaro a trabajar “sin inclinaciones electorales”. Y a “privilegiar el desarrollo del país y el bien común, más allá de la competencia electoral”.

Lo que se infiere de este llamado no es otra cosa que en realidad pretenden cerrar la puerta de la Cámara de Diputados al tema electoral.

Puede inferirse también que lo que Romo pretende es tirar línea para que los legisladores sólo se ocupen de la función legislativa, pero no de la del control político, en cuyo terreno está la obligación constitucional de los legisladores de atender estos asuntos como el de la guerra sucia.

“Sin importar el desarrollo y resultado de las elecciones, los legisladores, debemos tener el inquebrantable compromiso de mantener el actuar parlamentario enfocado a las demandas de los mexicanos”, así decía Romo García procurando acaso deslindar las actividades de la Cámara de Diputados respecto de temas sensibles como éste, que sin duda debería ser objeto de revisión mediante la instalación incluso de múltiples comisiones especiales que dieran seguimiento al desarrollo de la elección presidencial.

Ya se ha dicho en este espacio; pero para no perder de vista el contexto conviene insistir en que las dos Cámaras que conforman el Congreso de la Unión tienen dos funciones esenciales: servir de contrapeso al ejercicio del poder público y construir leyes. La más importante de las funciones, la número Uno, es la del contrapeso.

Y convertirse en el contrapeso es echar mano de todas las facultades que la ley otorga a diputados y senadores para revisar no sólo ejercicios del poder público constitucional, sino también para llamar a la rendición de cuentas a todas las entidades públicas, incluidos los partidos políticos. Y someterlos a escrutinio público.

Los diputados y senadores tiene ante sí dos formas de involucrarse en el tema: airear la guerra sucia desde las tribunas y considerar la creación de comisiones especiales que den seguimiento al proceso electoral, que abierto está.

¿Lo harán? Hoy tendrían que proponer algo así, en el Senado y en San Lázaro. Veremos hasta dónde quieren, o les permiten, llegar.

ESTRIBO

La Ley de Seguridad Interior, que el Congreso aprobó a matacaballo en diciembre pasado, fue objeto ayer de una nueva demanda de controversia, que el gobernador de Chihuahua Javier Corral presentó ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. “Invasión de la soberanía estatal y vulneración de los principios de justicia y derechos humanos”, son los motivos de la presentación de la demanda.

 

 

VICENTE BELLO

 
 
23 Jul 2018
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