Fallece el cardenal Velosio de Paolis, el comisario papal
 
 
Roma, Italia; Jueves 14 de Septiembre de 2017.- Nunca se sabrá si el cardenal Velosio de Paolis, que falleció en Roma la mañana del viernes a los 81 años tras varios meses de lucha contra el cáncer, cumplió a su satisfacción los encargos que le hicieron los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, pero es seguro que estaban envenenados y que le ocasionaron incontables disgusto e incomprensiones. ¿Cómo poner orden en la caótica y pomposa economía de los Estados Pontificios? Lo habían intentado antes varios jerarcas de relumbrón, sin éxito (mejor dicho, sin ganas o poder para hacerlo), de manera que cuando Benedicto XVI nombró a De Paolis el 12 de abril de 2008 presidente de la Prefectura de los Asuntos Económicos de la Santa Sede y, al mismo tiempo, lo promovió a la dignidad de arzobispo, se supone que se puso a la tarea con todo tipo de dudas. No tuvo éxito, como es de sobra conocido. Con la muerte de Velosio de Paolis, el colegio cardenalicio, encargado de elegir a los papas, queda constituido por 220 cardenales, de los que solo 120 son electores por no haber cumplido los 80 años.
El otro encargo papal a De Paolis era más comprometedor. Debía depurar o extirpar los muchos trapos sucios que había ido acumulando durante décadas, con la pasividad de los dos papas de turno, también la del ahora emérito Benedicto XVI, el sacerdote y fundador de los Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel (Cotija de la Paz. México, 10 de marzo de 1920 – Naples. Florida, 30 de enero de 2008). Notorio pederasta, depredador sexual, amante de varias mujeres, padre de varios hijos clandestinos y corruptor económico de cardenales y obispos, Maciel había sido puesto como “ejemplo para la juventud y el mundo entero” por Juan Pablo II cuando ya se sabía, también en el Vaticano, se supone que también por el papa polaco, que el fundador legionario era un crápula, delincuente y sinvergüenza de tomo y lomo.
Benedicto XVI confió a De Paolis el delicado encargo de purgar la Legión cuando los comportamientos inmorales del fundador habían saltado por las ventanas de todo el orbe católico, que asistía atónico a semejante impunidad. Se pensó entonces que la congregación podía ser suspendida durante décadas, o incluso extinguida (así se había hecho con los escolapios del aragonés san José de Calasanz cuando éste fue apartado de su fundación por un grupo de pederastas italianos, también con la pasividad del Vaticano, que finalmente no tuvo más remedio que liquidar la orden durante dos décadas). A De Paolis no se le permitió esa depuración, si es que la pretendió. Arropado por una comisión de otros cinco cardenales, entre los que se encontraba el español Ricardo Blázquez, ahora presidente de la Conferencia Episcopal Española, lo que sí hizo como delegado pontificio fue gobernarla con pericia, promoviendo la revisión de sus Constituciones y presidiendo un llamado Capítulo General Extraordinario de la Congregación en Roma en 2014. La Santa Sede avaló sus reformas meses más tarde y la Legión sigue siendo lo que era en vida de su fundador, es decir, una potencia económica (propietario de universidades, colegios, empresas y negocios en numerosos países, sobre todo en España y México) y, sobre todo, uno de los Nuevos Movimiento de la Iglesia católica más activos.
Para culminar su trabajo en la Legión, De Paolis visitó a los miembros del Movimiento en diversos países como España, México, Hungría o Alemania, y conoció de cerca a las consagradas, laicos consagrados y seglares del movimiento Regnum Christi. El máximo dirigente legionario,Eduardo Robles-Gil,envío la misma mañana del viernes una carta a los miembros de su organización expresando “una enorme gratitud por la labor del cardenal como delegado pontificio, por el testimonio de su vida, y por su entrega, su sabiduría y sus consejos”. “Su guía paciente y prudente durante casi cuatro años formarán para siempre parte de la historia de la Legión y del Regnum Christi”, concluyó el director general legionario.
Velasio De Paolis había profesado en la Congregación de los Misioneros de San Carlos en octubre de 1958 y estudió Derecho en la Universidad La Sapienza, la licenciatura en Teología en la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino y un doctorado en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana. Benedicto XVI lo elevó a cardenal en el consistorio del 20 de noviembre de 2010. En el Vaticano hizo una importante carrera como miembro de las Congregaciones para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y para las Causas de los Santos; del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos; del Supremo Tribunal de la Signatura; y de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica.
 
 
14 Sep 2017
 
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