La destrucción de la capa de ozono provocó la mayor extinción de la historia
 
 
Sábado 10 de febrero de 2018.- Hace unos 252 millones de años, el 96% de todas las especies del planeta Tierra desapareció en la conocida como la extinción masiva del Pérmico-Triásico o extinción permiana, la tercera gran extinción en el planeta Tierra, y también la mayor de toda su historia.
En esta etapa existían grandes reptiles como los esputosaurios, parientes lejanos de las tortugas, y los gorgonópsidos.
Desde hace años, los científicos saben que las responsables de la desaparición de más del 70% de las especies animales y el 90% de la vida marina fueron las erupciones siberianas de los volcanes, que hicieron estragos en todo el planeta, a lo largo del supercontinente de Gondwana; además de la lluvia ácida, que tuvo un efecto local.
Ahora, una reciente investigación sugiere que, paralelamente, debió producirse una grave disminución del grosor de la capa de ozono, lo que contribuyó a agravar aún más la crisis global.
La capa de ozono es la que permite que exista vida sobre la Tierra, absorbiendo la radiación dañina procedente del Sol, y no únicamente bajo los océanos, donde los organismos están protegidos de la radiación mortal, en particular, las longitudes de onda UV-B, que causan mutaciones en el ADN.
Para corroborarlo, los científicos realizaron un experimento para comprobar el efecto de la alta radiación UV sobre las coníferas y otro tipo de árboles.
El equipo de investigadores irradió sobre las plantas altas dosis de UV-B, hasta 13 veces más fuertes que en la Tierra hoy en día, simulando los efectos del agotamiento de la capa de ozono causado por las erupciones volcánicas inmensas que debieron ocurrir al final del Período Pérmico.
Durante el experimento de dos meses, ninguno de los árboles murió, pero todos los conos de semillas, o conos de pino, se marchitaron unos días después de emerger, dejando los árboles estériles.
Sin embargo, cuando se los volvió a exponer a la luz natural, los árboles recuperaron la capacidad de producir conos de semillas sanos en años posteriores.
Por tanto, el gran problema y la razón por la cual la extinción fue tan grave reside en esta iterrupción en el ciclo de vida. Es decir, repetidos episodios de esterilidad podrían haber obstaculizado el crecimiento de la población a lo largo del tiempo.
“Los paleontólogos han ideado varios escenarios de muerte para extinciones masivas, pero la vida de las plantas no se ve afectada al morir repentinamente tanto como al interrumpir una parte del ciclo de vida, como la reproducción, durante un largo período de tiempo, causando que la población menguan y potencialmente desaparecen”, según la coautora Cindy Looy, profesora asociada de biología integrativa de la Universidad de California en Berkeley.
“Si interrumpes repetidamente a varios de los linajes de plantas dominantes a nivel mundial, podrías desencadenar cascadas tróficas al desestabilizar la base de la red trófica, lo que no funciona muy bien para los animales terrestres”, agregó.
En camino de la sexta extinción masiva
El efecto de la alta radiación UV sobre las coníferas y potencialmente otros árboles no solo da pistas sobre lo que ocurrió hace 250 millones de años; también sugiere precaución hoy en la introducción de sustancias químicas que agotan la capa de ozono de la Tierra, que aún no se ha recuperado después de una prohibición global de los refrigerantes clorofluorocarbonos en la década de 1980; de hecho, no será fácil que se recupere.
De hecho los hallazgos no solo comunican sobre las extinciones pasadas, sino también sobre las perspectivas futuras de la Tierra a medida que el cambio climático, la destrucción del hábitat y la contaminación nos preparan para la sexta extinción masiva.
 
 
10 Feb 2018
 
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