
Las calles de los andadores de San Cristóbal son usadas como basureros.
San Cristóbal de las Casas es uno de los municipios más importantes de Chiapas, un destino turístico que atrae tanto a visitantes locales, nacionales e internacionales. Sin embargo, lo que los turistas encuentran al recorrer sus emblemáticas calles es un panorama lamentable: andadores llenos de basura que empañan la belleza de este lugar histórico y cultural.
Es innegable que la imagen de la ciudad, famosa por su riqueza cultural, se ve gravemente afectada por la irresponsabilidad en el manejo de residuos. Las autoridades municipales, encabezadas por la presidenta Fabiola Richi, parecen no tener ni la capacidad ni la voluntad para resolver esta problemática que perjudica gravemente la percepción de San Cristóbal. Esta falta de acción no solo deteriora la identidad de la ciudad, sino que también impacta negativamente en los comercios, especialmente en los restaurantes, que dependen del turismo y de una imagen limpia y atractiva para sus clientes.
A pesar de que San Cristóbal ostenta el título de «Capital Cultural de Chiapas», este lema parece diluirse ante la falta de limpieza y el abandono de las áreas turísticas. La situación se vuelve aún más preocupante cuando se observa que la administración de Fabiola Richi parece no tener interés en cambiar esta realidad. En lugar de tomar medidas eficaces para solucionar la crisis de la basura, se observan prácticas que solo agravan el panorama.

Uno de los aspectos más criticados en su gestión es el nepotismo. La presidenta ha sido señalada por promover a familiares en puestos clave dentro de la administración municipal, como es el caso de su hermana, quien ocupa un puesto importante en el Museo de San Cristóbal de las Casas. Este favoritismo y falta de transparencia generan desconfianza en la ciudadanía, que espera de sus autoridades un compromiso genuino con el bienestar común y no con el beneficio de unos pocos.
El nepotismo en su máxima expresión y la falta de acción frente a problemas urgentes, como la limpieza de las calles, están socavando la imagen de una ciudad que debería ser un modelo de gestión cultural y turística para el resto del estado. En lugar de aprovechar su potencial para el desarrollo sostenible y la conservación del patrimonio, la administración actual parece estar más centrada en intereses personales que en el bienestar colectivo.
Es fundamental que tanto los habitantes de San Cristóbal como sus autoridades tomen conciencia de la importancia de mantener limpio su entorno, no solo por los beneficios económicos que ello conlleva, sino por el respeto a la historia y cultura que representan. La ciudad tiene mucho que ofrecer, pero para ello necesita un gobierno comprometido y un cambio de actitud por parte de todos, con el fin de preservar su esencia y garantizar un futuro más próspero y digno para sus habitantes y visitantes.