
EL PRINCIPITO Y EL ARTE DE CUIDAR LO QUE AMAS
«Era una vez un principito que habitaba un planeta apenas más grande que él y que tenía necesidad de un amigo…»
Un clásico que muchas veces leemos en la primaria y que muchos adultos consideran como un libro infantil, pero no querido lector, este es un libro que necesita de la comprensión de nuestra etapa de adultez, solo la experiencia nos puede hacer entender este libro que su autor Antoine de Saint-Exupéry hizo a bien dejar con valiosos mensajes como: “sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”.
El principito ese pequeño príncipe que veía con la fascinación que solo un niño puede ver las cosas pequeñas pero fascinantes de la vida, de los diálogos que el principito tiene a lo largo del libro con seres de otros planetas, se destaca el dialogo con aquella única rosa que creció en su planeta, su rosa como el mismo la llamaba.
El autor pinta a la rosa como quejumbrosa, vanidosa, indecisa, pero al final era su rosa, única en su mundo y la más amada.
Cuando el principito llega al planeta tierra descubre que lo que le dijo su rosa de que era única en el mundo, era mentira, pues habían miles como ella de similar apariencia.
En el dialogo que el principito sostiene con su amigo el zorro podemos ver lo que la hace especial:
—Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.
El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:
No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
—Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin. Y volvió con el zorro.
Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
—Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.
—Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
“Vete a ver otras rosas, que así comprenderás que la tuya es única en el mundo” era una de las frases que Consuelo, la esposa del autor de este hermoso libro repetía a menudo.
Consuelo, gracias desde el fondo de mi corazón por ser mi esposa”, escribió Saint-Exupéry en las cartas que enviaba a su esposa: “si me matan, tengo a alguien a quien esperar en la eternidad”
Antoine era un hombre con gusto por la vida bohemia, por las mujeres y por las aventuras en su avioneta, a menudo emprendía constantes viajes que duraban meses, su rosa en ese tiempo se marchitaba por su falta de cuidado y dedicación.
Lo que me lleva a reflexionar querido lector: cuántas veces damos por sentado que ya tenemos asegurada a nuestra pareja porque vive con nosotros, porque los une un papel o hijos, o simplemente porque viven bajo un mismo techo, pero el amor es más que eso, el amor es cuidado, el amor es regar la rosa todos los días, el amor es dedicar ese recurso invaluable y no renovable que es el tiempo.
Consuelo» su rosa” se cansó, con el tiempo solicito el divorcio y Antoine lo lamento, diciendo que la amaría en la eternidad, lo lamento tanto, que en su libro el principito o como le llamaría yo » el arte de cuidar lo que amas» Antoine le dedico el personaje de la rosa, esa que el principito trata afanosamente de proteger con un biombo de cristal para que ningún insecto la moleste, de regarla todos los días para que viva, esa rosa que en el principito tosía y en la vida real significa el asma de su esposa que la hacía toser.
El principito es una oda a la añoranza de su gran amor Consuelo Suncín, la que lamentablemente ya no volvió a ver, porque la nave que piloteaba nuestro autor se estrelló en el mar mediterráneo, pero en el principito y el capítulo de la rosa, su gran amor, quedara plasmado para la eternidad.
Autora: Ana Isabel Cid O.
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