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Consulta pública, con sabor a cuerno quemado para el PRI y PAN


Tren Parlamentario

Vicente Bello

Las constituciones más conocidas de México -1824, 1857 y 1917- no incluyeron en su cuerpo jurídico la democracia participativa. Sólo la representativa. Es decir, los ciudadanos  tendrían derecho a participar políticamente sólo a través de representantes: diputados y senadores.  Y, de manera directa, únicamente el día de la elección de éstos.

Y una vez elegidos los diputados, senadores y titulares de los diversos niveles del Ejecutivo, entonces el pueblo –o sea, los ciudadanos- se tendrían que “chingar”. No podría cambiarlos. No, ni siquiera cuando el artículo 39 constitucional habla de que el pueblo tiene el inalienable derecho de modificar su sistema de gobierno en el momento que lo quisiera. Esto, hasta el momento, ha sido letra muerta.

Cuando la gente ha elegido un diputado por tres años, un senador por seis, o un presidente de la República para un sexenio, ya no hay poder humano que los pueda cambiar si estos se transfiguran en un verdadero fraude. En esto estriba el poder brutal del sistema político mexicano, que prohijó el PRI y del que tanto se benefició el PAN.

Pues ahora, el presidente López Obrador ha dado una vuelta de tuerca al sistema político que está tratando de instaurar desde que llegó al poder, hace casi dos años. Dicha vuelta de tuerca ha consistido en la instalación en la realidad, en los hechos, de esas nuevas figuras de gobierno propias de la democracia participativa: el plebiscito, consulta pública y revocación de mandato.

Para partidos como el PRI, PAN, PRD y MC, tan identificados con el verticalismo, con el autoritarismo, a la democracia participativa la han tomado como un cuerno quemado. Nomás no la soportan. No la quieren. No la aceptan. Y la critican y se oponen con fiereza al principalísimo promotor de ese nuevo estadío de la democracia mexicana: la participación directa de los ciudadanos en la toma de decisiones públicas.

Consintieron el sexenio pasado inscribir en la Constitución la figura de la consulta pública. Pero le pusieron tantas trabas que lo que pretendieron es que fuese imposible en los hechos lograrla. Por ejemplo: más de un millón de firmas ciudadanas en un lapso de 15 días y en un momento del año determinado (los primeros 15 días del mes de septiembre inmediato anterior a la celebración de una elección federal, en este caso a celebrarse el año venidero en agosto).

Pero el PAN y PRI –defensores a ultranza de los bandidos esos que gobernaron en sexenios pasados- no contaban con que estaría en la presidencia un político histórico como López Obrador, quien, ayer, dijo cuándo un reportero le preguntó su opinión sobre el plazo a punto de concluir para lograr las firmas solicitadoras ante la Corte de la consulta pública:

 “En efecto, mañana (Hoy) se vence el plazo para que se presenten las solicitudes de conformidad con la ley, para la consulta popular. Tengo información de que ciudadanos están haciendo una campaña para obtener todas las firmas.

Quiero felicitarlos. Reconocerles de que son buenos ciudadanos. Es el derecho que tenemos a poner en práctica del democracia participativa. No quedarnos sólo en la democracia representativa. Avanzar. No es que ya elegimos a nuestros representantes y que ellos decidan.

“No. Cuando se trate de temas de interés general, que podamos participar todos los ciudadanos en las decisiones, como en este caso, si se enjuicia o no a los ex presixentes de la República.

“La política no es sólo asunto de los políticos. Es de todos. Esta práctica de la democracia participativa tiene que quedar establecida como un hábito en nuestro país, y nos vamos a sentir muy satisfechos. Esto ya se aplica en otros países del mundo, cada que se requiere. Por eso es el plebiscito, la consulta, la revocación del mandato. Son procesos que tienen que ver con la democracia.

“Mucha gente está recogiendo las firmas, sin embargo se les está terminando el plazo, porque es hasta mañana.

“De esas cosas que hay que revisar también, porque no es posible que sólo quince días cada vez que hay un proceso electoral es cuando se puede solicitar una consulta. Eso lo tenemos que modificar. Ya se hizo una reforma, pero no fue suficiente, porque son muchas las inercias, y no quieren los de la llamada sociedad política o clase política, que sea el pueblo el actor principal, el protagonista principal. Que sea el pueblo que mande en todo momento, como lo señala el artículo 39 de nuestra constitución: el pueblo tiene derecho en todo momento el derecho de cambiar, modificar la forma de su gobierno.

“Entonces, tenemos que flexibilizar, que no sea también tantos ciudadanos o tantas firmas, porque ahora se requieren como un millón 600 mil. Y están haciendo un gran esfuerzo, porque comenzaron hace como 10 días.  Y teniendo la información de que llevan alrededor de 800 mil. Pero, bueno, ya está el tiempo muy metido. Ya se avanzó en el tiempo, y les puede ganar el tiempo. Sin embargo, es muy bueno el que estén llevando a cabo este ejercicio. De que estén recogiendo estas firmas.

“Si no se llega al número de firmas, porque falta muy poco tiempo, yo tengo ya preparado un escrito. El borrador de un escrito que hoy revisaré, para solicitar la consulta. Tengo esa facultad que me da la ley y mañana tomo la decisión de hacerlo, si los ciudadanos no alcanzan a reunir las firmas.

“Va a haber solicitud de consulta, porque si ellos no alcanzan a tener las firmas, yo presentaría mañana (hoy) el escrito correspondiente”.

 

16/09/2020