Tapachula, Chis. 28/01/2021 17.22oC

AREÓPAGO


COLUMNA HUESPED

Rotundo no a la Violencia.

 

Por: José de la O Bamaca.

Por naturaleza podríamos decir, sin afán a justificarnos, que somos violentos. Pero como es un terrible mal y no virtud, debemos desterrar la violencia de la vida misma y como consecuencia, de la sociedad. Eliminar la violencia en todas sus formas es tema central de la educación y de la civilización. Simplemente no se puede vivir ni convivir con violencia, por muy simulada que esta sea. La violencia es cobardía y es refugio de la incompetencia, es destrucción a la vida.

Ayer 25 de noviembre, día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, fue tema de reflexión mundial contra este estúpido y absurdo mal. Esta violencia debe desterrarse contra las niñas, jóvenes, adultas y ancianas, sin distinción. Por lo que el clamor no debe ser un día sino una exigencia diaria y en cualquier espacio donde surja y pueda surgir. La no violencia es un sí a la paz y a la vida, es un sí a construir con inteligencia y equidad. La paz es sin fingimientos, por lo que debe ser una paz activa e integral como estilo de vida. Es y debe ser una búsqueda continua, sin tregua.

Exigimos no más violencia contra las mujeres de Tapachula, de toda la región, entidad, nación y del mundo.    La no violencia es verdadera paz y armonía, porque es resultado de la justicia, del respeto, de la libertad y del amor. Es una paz que se vive y se comparte, es una paz que se anhela y se ejecuta hacia toda la vida: mujeres, hombres y nuestro medio ambiente.

Insistamos en tener paz, porque nos conviene.  Nos referimos a la paz que es el resultado de la justicia. Es decir, en una sociedad o en cualquier ámbito sea laboral o familiar, donde se practica la justicia y la verdad, siempre encontraremos como recompensa la paz y la tranquilidad. todo gobierno que aplica la ley sin corruptelas y gobierna con honradez, es un gobierno justo que promueve realmente la paz, porque es un gobierno que se preocupa realmente por sus habitantes. Esto es gobernabilidad. De esta manera, entendemos como paz al equilibrio y estabilidad de una sociedad, pero también aplica al ámbito personal.

En ese sentido, la paz se construye diariamente con acciones justas y requiere de una verdadera decisión de cada quien, para no solo desear el bien, sino hacer el bien. Todo gobierno desde el federal, estatal y municipal, aún las agencias municipales de los pueblitos y colonias, deben promover e impulsar la paz. En Chiapas, la paz nos urge, debemos fomentarla en cada rincón.

Sin embargo, el núcleo central donde se debe enseñar la paz verdadera y eliminar toda violencia es primero en el hogar. Es ahí en la familia donde educamos nuestros corazones y nuestra voluntad. Es en el núcleo familiar donde nos debemos educar para la paz y el respeto, donde nadie debe estar en desventaja ni sometido a injusticia de ninguna índole.

Llevamos varias décadas de experimentar la violencia como algo cotidiano y da la impresión que no disminuye. Estamos lejos de gozar de paz en nuestro entorno. La violencia ha fracturado la paz social. Nos ha afectado no solo aquí en la región del soconusco sino también a nivel estatal.  Por ejemplo, se ha visibilizado la violencia contra las mujeres y contra niñas/os.  Por eso escuchamos con frecuencia que, en nuestra región, estamos en alerta de violencia de género, lo cual es muy lamentable, ya que es la violencia contra la mujer por el hecho de ser mujer, por eso este hecho es altamente estúpido. Necesitamos  de la justicia que haga brotar la paz y nos dé armonía y grandeza.

Con el confinamiento, parece que la violencia se incrementó en varios ámbitos de la sociedad, principalmente en las familias. Estamos ante tiempos violentos, que merece se ponga mucha atención y realizar los análisis debidos, para dar soluciones de manera adecuada. Y esto es responsabilidad de todos y todas. Da la impresión que inclinación humana por la violencia resaltó con el “quédate en casa”, como que se tiene más tiempo para pelear.

Hacemos referencia a la violencia porque es el mayor impedimento para la convivencia pacífica. La violencia genera dolor, afecta la comunicación entre las personas y los grupos; rompe con la tranquilidad de cualquier grupo, sobre todo porque otra característica humana sobresaliente es que somos gregarios, siempre buscamos agruparnos. Por definición somos seres sociales, que deseamos la convivencia. En ese sentido, el reto como sociedad es establecer relaciones de sana convivencia. Los seres humanos deseamos seguridad y firmeza en nuestras relaciones y es posible con una vida libre de violencia, donde predomine la paz.

Por eso se requiere de educación para instruir y formar. Y la educación, insistimos  se debe dar principalmente en el seno familiar y después en otros ámbitos, como pueden ser la escuela, las iglesias y debe compartirse a toda la sociedad. Es educar con el ejemplo y las palabras. La educación debe ser continua y debe empezar desde que el ser humano nace. Es todo un proceso de enseñanza-aprendizaje que dura toda la vida, es una decisión diaria.

De esta manera, el llamado es a la PAZ, porque la violencia sea del color que sea, se debe eliminar con educación y con la aplicación de la ley, sin impunidad. Aquí, como lo expresamos, está la llamada gobernabilidad. Debemos levantar una cultura de paz, de respeto; de afecto y de igualdad. La violencia tiene cura.  La sana convivencia nos eleva como personas. El llevarnos bien es justo y necesario.  La paz nos conviene siempre, porque su precioso efecto nos da vida. Por eso: ¡rotundo no a la violencia!

                                                          delaous@hotmail.com

26/11/2020