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La hija de Lucio Cabañas

La voz de trueno de Micaela, la hija de Lucio Cabañas Barrientos.

  

VICENTE BELLO

 

Jueves 23 de junio de 2022.- Este 22 de junio de 2022 acaeció un hecho que muchos soñaban y pocos esperaban: la apertura de los archivos militares en torno de la represión que ejerció el Estado mexicano entre 1965 y 1990, durante los sexenios de Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez,  José López Portillo, Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari, en contra de movimientos sociales y guerrilleros, en lo que se le conoció como la “guerra sucia”. Y un protagonista central de toda esa inmundicia de los regímenes del PRI, siempre fue el Campo Militar Número Uno, sede ayer del evento de marras, presidido por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Tragaba aceite el general secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval González. Micaela Cabañas Magaña, hija del legendario maestro de primaria Lucio Cabañas Barrientos, jefe guerrillero muerto en la sierra guerrerense en 1974, cimbró el evento así:

“Es para mí un honor representar hoy la voz de las víctimas y los sobrevivientes a esta barbarie de la mal llamada guerra sucia.

“Lucio Cabañas Barrientos, que hoy tendría 84 años, nació en el Porvenir, Guerrero; este señor, que fue maestro rural, se preocupó por las causas nobles del pueblo. Cuando en un mitin en la plaza de Atoyac quisieron asesinarlo, el pueblo lo defendió y murieron asesinadas once personas, el 18 de mayo de 1967.

“He aquí el inicio de la guerrilla del maestro Lucio; fue obligado por el gobierno de entonces  a irse a las montañas y a pedir justicia y a organizar al pueblo.  

“A partir de esa fecha y durante los siguientes siete años, Lucio se mantiene en rebelión y lucha por la transformación de las condiciones de vida, la opresión y la miseria de los campesinos, mediante la organización de los pueblos de la sierra de Guerrero. Funda el Partido de los Pobres y la Brigada de Ajusticiamiento, núcleo base para la formación de ese grupo. Ellos  hicieron campamento muy cerca de Atoyac. En el cerro la Patachúa.

“El 2 de diciembre de 1974, en un tiroteo en el cerro el Otatal, Lucio Cabañas, al percatarse que ya no había salida, gritó fuertemente: ‘hasta que se les hizo; pero les aseguro que no les voy a dar el gusto de que me maten ustedes’. Y se colocó su arma en el cuello y se disparó.  

Cayó herido mortalmente y un capitán, el capitán Bravo Torres, del ejército, corrió  y le dio el tiro de gracia y lo asesinó.

“Fue sepultado clandestinamente en el panteón municipal de Atoyac.  Ahora, después de tantas luchas de la familia Cabañas y de tantas organizaciones sociales,  logró recuperar el cuerpo y está sepultado en el zócalo, la plazuela de Atoyac, donde permanece un obelisco.

“El Partido de los Pobres, organismo que nació desde las entrañas más profundas del pueblo mexicano, y la guerrilla del maestro Lucio, que nace como una forma de autodefensa,  esa fue la historia, nuestro comienzo para llegar al día de hoy.

“Tengo que decirles que soy orgullosamente la única hija del maestro Lucio Cabañas Barrientos y de la señora María Isabel Ayala Nava.

“Tras el cerco que perseguía a mi padre, un noviembre de 1974, en alguna casa del poblado de Tixtla, fuimos aprehendidos mi abuela, mis tíos, mis primos. Todos éramos niños. Y llevados a este recinto (se refiere a la prisión del Campo Militar Uno, en donde ayer se desarrollaba el acto).

“Apenas cumplía yo dos meses de edad. El campo militar de entonces era considerado el centro clandestino de reclusión  más grande. Quiero decirle que aquí empezó nuestro calvario cuando llegamos aquí.

“Mi madre  fue torturada, violada, ultrajada… Pero me defendía. Porque me decía que en las noches llegaban los militares y me tomaban de un pie  y me ponían una pistola en la cabeza y le decían: ‘dinos dónde está Lucio’.  Pero, ¿a dónde estaban si ellos ya los habían matado? ¿A dónde estaba Lucio? Ella no podía decir nada.  

“Debo decir que mi madre era una adolescente que tenía 14 años.  Quiero decirles también que yo tenía dos meses y en algún lugar de este edificio yo aprendí a caminar, aprendí a correr y a decir mis primeras palabras.  En este lugar y con el cobijo de mi madre y de toda la familia Cabañas, que aquí nos tenían, sufrimos tortura física, moral, psicológica y muchas otras violaciones, incluida la sexual, puesto que mi madre salió de aquí embarazada del gobernador de ese entonces, del estado de Guerrero (se refiere a Rubén Figueroa padre), que disculpen pero a mí me da hasta asco pronunciar su nombre.  ¿Y saben por qué? Por el único hecho de ser familiares del maestro Lucio. Solamente por eso.

“El maestro Lucio simplemente fue un luchador social y un defensor  de los derechos humanos de aquel entonces.  

“Por más de 50 años la familia Cabañas ha sido invisibilizada. Han querido borrar toda esa historia que nosotros tenemos que contar.  

“Sin embargo, hoy estamos aquí y agradezco a las autoridades que hoy gobiernan, porque nos están dando este espacio para que podamos acceder a la justicia. Pero tengo que decirles que con nada nos van a pagar todo lo que pasamos y sufrimos en este lugar. Con nada nos van a regresar a nuestras personas que quedaron en la espera de justicia.

“Aquí, en este lugar, donde muchos niños y niñas y adolescentes revolucionarios, que tenían la ilusión de cambiar sus entornos, aquí es donde vieron apagadas sus aspiraciones de  un nuevo México”.

23/06/2022